“Señor,
tú nos has sido refugio De
generación en generación. Antes
que naciesen los montes Y
formases la tierra y el mundo, Desde
el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios”. (Salmo 90:1,2) (Oración de Moisés)
Cuando
contemplamos las montañas, nos dan la idea de que siempre estuvieron en ese
lugar, y que nunca más, alguien las removerá de su lugar. Ellas nos parecen
eternas: La vegetación que las cubre cambian de acuerdo a la estación del año.
Los animales que viven en ellas, nacen, viven y mueren, pero ellas permanecen
inconmovibles, en calma y seguras. Vemos las corrientes de sus aguas, que
descienden día a día, como que si no tuvieran fin.
Esas
montañas parecen eternas, pero también tuvieron su comienzo. Sólo es eterno,
Aquel que las creó. El siempre existió “desde el siglo y hasta el siglo” “de la
eternidad hasta la eternidad, tú eres Dios” . Dios siempre existió, y existirá
par siempre. El ser humano que vive sesenta, setenta o cuando mucho, ochenta
años, la eternidad de Dios es algo incomprensible. Estamos acostumbrados a
lidiar con lo cotidiano de la vida, con aquello transitorio y muchas veces le
damos carácter de absoluto. La eternidad en este pensamiento parece un absurdo.
No hay como explicarla o comprenderla. Pero hay algo que es muy importante, el
Dios eterno, “aquel que no tiene ni principio ni fin”, conoce muy bien todo lo
que existió antes de nosotros, así como lo que ocurre en este momento, y lo que
ocurrirá en el futuro. Para él todo es un eterno presente. No existe el tiempo.
El está presente en todas partes y conoce todo. En ningún momento falló en los
cuidados del universo. Si hay en la tierra tantos problemas, ellos son
derivados, no de una falla divina, sino íntegramente a la negligencia, egoísmo
y maldad humana.
Dios
tiene sumo cuidado con la humanidad: En ningún momento de la historia se olvidó
de proveer todo lo necesario para que el ser humano tuviese fuentes de
alimentación y de sustento. Si hay alguna carencia es fruto de la injusticia y
egoísmo humano. El ideó todo, antes de la existencia de las montañas, y a
través de las generaciones, el mantiene su plan. El no atiende solamente las
necesidades primarias de los seres humanos, como lo es vestido, comida,
vivienda y salud, sino las necesidades más íntimas del ser humano, que son las
espirituales. Necesidades que se mantendrán por toda su existencia hasta la
eternidad. Por eso suple las carencias del ser humano, especialmente las
necesidades espirituales de sus hijos.
El
ser humano vive por una corta cantidad de tiempo en este mundo. Dios es bien
diferente. El siempre existió en gloria y majestad. El quiere concedernos a
cada uno de nosotros, que somos tan frágiles, la posibilidad de vivir para
siempre. ¿Crees que esto es un sueño? ¿Crees que esto es imposible?. Moisés lo
vislumbró cuando vio su gloria en el monte Horeb y recibió la Ley de Dios. El pudo ver la
poderosa mano de Dios, librándolos de más de cuatrocientos cincuenta años de
esclavitud bajo los egipcios. Esa Ley Dios mismo la cumplió por nosotros, al
encarnarse y vivir entre los hombres y cumplirla plenamente, declarándonos
justos delante de Dios. E Dios eterno, vivió entre nosotros y resucitó de entre
los muertos, abriéndonos así la puerta de la eternidad.
Oremos:
Bondadoso Dios, Tú eres nuestro refugio de generación en generación. Gracias
por enviar a Jesucristo, que al resucitar entre los muertos, nos reconciliaste
contigo y nos abriste a la vida eterna. Amén.
P. Gerardo A Hands C
http://www.selah.com.ar/new/verrecurso.asp?CodigoDeItem=3847
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"En tus manos están mis días" (Sal 31:15) Traducción libre "
Existen muchas maneras de reaccionar a la vejez. Muchas personas se deprimen y desaniman porque ven que sus fuerzas y su vigor se van acabando y deteriorando con el tiempo. Las enfermedades aparecen con más frecuencia. Muchas veces las depresiones que viven estas personas mayores, les provocan rechazo a la vejez que entra en sus vidas. Generalmente desean que la muerte llegue de una vez por todas, para que se acabe ese sentimiento de soledad e impotencia. Otras personas se avergüenzan de ser ancianos. Creen que son una molestia y un estorbo para las personas que están a su alrededor, por eso evitan el contacto social y quieren vivir una vida aislada.
A pesar de las dificultades, de las limitaciones y de los cambios que se presentan, el llegar a ser una persona de edad avanzada puede ser la mejor fase de la vida, especialmente cuando ella es vista como un regalo de Dios. David al escribir este salmo, deja ver su profunda confianza en Dios: "Mi vida está en tus manos" (31:15 Versión Dios Habla Hoy). También pudo exclamar: "Habías señalado los días de mi vida, cuando aún no existía ninguno de ellos" (Sal 139 16b).
La vida nos ha sido dada por Dios. También él toma nuestra vida cuando así lo dispone. Por eso, si llegamos a "viejos", es porque Dios así lo ha permitido con un propósito, y alcanzar una edad avanzada, debe ser considerado una rica bendición de Dios. Entonces, en vez de despotricar por la vejez, la persona de edad avanzada debe agradecer a Dios por los muchos años de vida que ha recibido de su mano bondadosa. También debe alabar a Dios, por todos los días que tendrá el privilegio de vivir. Así sucedían las cosas en tiempos del Antiguo Testamento, y aún en muchas sociedades orientales. Morir a los pocos años de vida, era considerad muchas veces como señal de la desaprobación divina. Por otro lado, el privilegio de una larga vida, era considerada un símbolo del amor de Dios hacia esa persona, y una bendición de Dios sobre ella.
Envejecer es igualmente un regalo de Dios, porque la persona de edad avanzada tiene más tiempo para prepararse para la muerte y para la vida eterna. Muchas personas pierden su vida en la juventud y la edad madura sin haberse preparado para el encuentro con Dios, y esto les quita la oportunidad de conocer el amor, el perdón y la bondad de Dios. Está comprobado que las personas de edad avanzada, pueden ser más sensibles a escuchar el mensaje de la Buena Noticia de Jesús revelado en la Escritura, y se sienten muy felices de que alguien les hable de Dios. Esta es una bendición reservada especialmente para las personas de edad avanzada.
Oración: Bondadoso Dios, permite que todas las personas, jóvenes adultos y mayores, puedan reconocer en la edad que tienen el gran regalo de tus manos que les has dado, en Cristo Jesús. Así sea. Por el pastor Gerardo Hands de la Iglesia Luterana en Venezuela.
© Cristianet 2004
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" Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros." (San Mateo 11:28-30) En una reunión de trabajo en la oficina de proyectos de ingeniería en la que laboraba, el arquitecto me mostró un plano que había realizado para una comunidad cristiana. Este proyecto, tenía la particularidad de que era un templo. Una cosa que me impactó, y que se salía de todo lo convencional, era que detrás del altar había una gran columna que él había diseñado en forma de cruz . Todas las vigas que soportaban al techo del templo convergían hacia la cruz. El comentario que surgió en esa reunión fue: "Toda la carga de la Iglesia descansa sobre la cruz". ¡Que gran verdad!. Aunque la Iglesia no es un templo, esa declaración sirvió de base para iniciar un buen estudio bíblico entre las personas que trabajaban conmigo en esa empresa. La Iglesia no es el edificio, es un cuerpo vivo y dinámico formado por personas llamadas por el mensaje del Evangelio que les ha sido proclamado, y han sido incorporadas a la Iglesia por medio del bautismo. Cristo es la cabeza de ese cuerpo. Decía Lutero acerca de la Iglesia: "Son los corderillos que escuchan la voz de su Buen Pastor". Jesucristo es ese Buen Pastor que vino: "Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él." (San Juan 3:16-17) Jesús llevó sobre la cruz el peso de las aflicciones y del pecado de toda la humanidad: "fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, fue atormentado a causa de nuestras maldades el castigo que sufrió nos trajo la paz, por sus heridas alcanzamos la salud. Todos nosotros nos perdimos como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros".(Isaías 53:5,6) .El nos rescató del pecado y de la muerte. ¿Cuántas veces ignoramos y no tomamos en cuenta estas verdades de Dios? ¿Cuantas veces damos asentimiento intelectual a todas estas verdades del Evangelio, más en la práctica nos refugiamos en lo que creemos que podemos hacer por nosotros mismos?. Vivimos y estamos cargados de tantas cosas y no se las confiamos al Señor. Las cargas las queremos llevar nosotros , incluso las de la Iglesia. Pensamos que podemos llevar adelante los proyectos con nuestras propias fuerzas, con nuestros recursos intelectuales y económicos sin tomar en cuenta Quien es el que edifica. ¡No hay error y pecado más grande!. El salmista declara: "Si el Señor no construye el templo, de nada sirve que trabajen los constructores si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los centinelas. De nada sirve trabajar de sol a sol y comer pan un pan ganado con dolor, cuando Dios lo da a sus amigos mientras duermen". (Sal 127: 1,2) Cristo es nuestro descanso por eso dice: "Vengan a mi ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar". ¿Sobre EL descansa nuestra confianza?. Recordemos aquel himno que dice: "En la cruz, en la cruz do primero vi la luz y las manchas de mi alma El lavó. Fue allí por fe do vi a Jesús y siempre feliz con El seré" . Vayamos pues a Jesús que viene en su Palabra y Sacramento , recordando que "toda la carga de la Iglesia descansa sobre la cruz", y las de la humanidad también. Amén. P . Gerardo A Hands C 3º Revisión Octubre 2006
http://www.selah.com.ar/new/VerRecurso.asp?CodigoDeItem=3471
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" "Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105)
Hace casi tres mil años atrás, vivió el rey David, que fue gobernante del pueblo de Israel. David, fue un hombre de una vida agitada, llena de muchos peligros. Uno de los motivos de su vida agitada era el constante peligro, era que tenía muchos enemigos; había muchas personas que querían acabar con su vida: Hasta dentro de sus propios hijos, hubo uno que le quiso arrebatar su corona con una guerra. David fue un hombre que pasó por momentos de mucha amargura y vivió momentos de depresión y resentimientos.
Esto no es muy diferente, a lo que sucede en la vida de muchas personas en los días de hoy. Quizás los motivos pueden ser bien diferentes, más hay tantos rostros cargados de amargura, tantas actitudes de resentimiento, tanta depresión... Quizás estas personas han buscado luz en otras "lámparas". "Lámparas", como la "opinión" que establece una mayoría con poder económico o mejor conocida como "opinión pública", pero estas "lámparas" llevan por caminos de muerte, porque revelan no la realidad sino un espejismo de lo que ellos consideran que es lo verdadero, y lo que están es arrastrando a una mayoría hacia lo ficticio y hacia sus propios intereses egoístas. La vida del rey David, también nos puede servir a nosotros, ya que nos revela en donde él encontró ayuda a sus aflicciones. Los temores de él no eran ficticios sino reales, ya que lo buscaban continuamente para matarlo. Escribió en el libro de los salmos: "Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino" (Salmo 119:105). El encontró en la palabra de Dios, el punto de apoyo, la roca firme en la cual afirmaba su confianza, dándole luz que le guiaría a lo largo de su vida.
Que importancia tan grande es tener una palabra amiga, una palabra de orientación, de consuelo. Esto cobra más importancia, cuando nos vemos golpeados por los sentimientos de amargura y resentimiento. Que importancia tan grande en tener las palabras de alguien que nos muestre nuestras propias fallas. Pero más que todo esto, el recibir una palabra amorosa que nos ayude y conforte en todo momento. Así es la palabra de Dios. Así fue con David, y así es también con nosotros. La palabra de Dios, es Luz que guía nuestro camino, porque "Dios mismo nos guía de su mano, y nos ayuda"(c.f Is 41:13). Esta palabra, nos muestra por un lado que necesitamos de ayuda, porque no podemos resolver solos nuestros problemas. Por otro lado, ella nos consuela, revelándonos el amor Dios revelado en la persona de Cristo.
Mucha gente vive amargada, y sufre con sus propios resentimientos. Resentimientos personales, familiares, laborales, sociales, políticos... con una suerte de "paranoia colectiva", como si pensaran que el resto de la gente le estuviera persiguiendo o tuviera algo en contra ellas. Pero todo esto es alimentado por intereses creados y egoístas como ya lo enunciamos al comienzo. Más Dios ofrece su ayuda en su Palabra. Hagamos de su Palabra nuestra orientación. Dediquemos tiempo para leerla, estudiarla y meditarla. Busquemos un contacto más frecuente y profundo con Dios, participando del estudio de esta Palabra en una iglesia cristiana. Y así podremos decir como el rey David, que la Palabra de Dios es: lámpara para nuestros pies, y luz que guía para nuestro camino". Amén.
© CristiaNet.com - 2004
Por el pastor Gerardo Hands de la Iglesia Luterana en Venezuela " revisión 2006
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"Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo".(San Juan 16: 33)
Un Joven hizo un inventario de su vida para llevar a su abuelo. Hizo una lista de las cosas que él consideraba de mayor prioridad e importancia en su vida. En su lista el puso las cosas que más deseaba en la vida : salud, amor , belleza, talento, poder, riqueza y gloria.
Hecho este inventario se lo presentó al experimentado anciano. Este después de haber revisado la "Formula de la Felicidad" de su nieto, le dijo: Tienes cosas muy importantes que incluiste en tu inventario, pero te olvidaste de la más importante de todas. "¿Cuál me falta?, preguntó el nieto un tanto sorprendido. El viejo anciano tomó un lápiz de color rojo, hizo una nota al pie de la página y escribió : ¡ Paz de espíritu!.
Paz de espíritu es el más grande de los regalos que vienen de Dios. Paz de conciencia es el mejor tesoro que Cristo da a los que creen en él. La salud, el amor, belleza, talento, riquezas y gloria, muchos hombres la poseen. Pero la paz de espíritu solamente la posee solo aquel que conoce y guarda " todo esto que les digo", dice Jesús. Por eso dice San Agustín: " Mi corazón está intranquilo, hasta que pueda descansar en ti Señor"
El hombre que no conoce la Buena Noticia de Jesucristo revelada en la Sagrada Escritura, vive una vida intranquila y de desasosiego por la inseguridad social, por la crisis económica, por la crisis política que afecta al país, por el sentimiento de perdida e inseguridad que lo afecta todos los días, en resumen, por el pecado de confiar en sí mismo y por lo que se cree que se puede tener por sus propios esfuerzos. Sin la paz espiritual, el hombre se estremece frente a la inseguridad que le depara el mañana, grita, se lanza a una vida desenfrenada y de desgracia, llena de egoísmos, odios, desesperación y suicidios...
El profeta Isaías pudo decir acertadamente: "No conocen el camino de la paz, no hay rectitud en sus acciones. Los caminos que siguen son torcidos; los que andan por ellos no encuentran la paz". (Isaías 59:8) La paz de espíritu es fruto de la confianza en nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
"Busca la paz y síguela" (Sal 34:14) dice el salmista David. ¿Dónde crees que puedes hallar la paz que tanto buscas? ¿Huyendo de los vaivenes del mundo? ¿Enclaustrándote en los muros de un convento o en una torre de marfil? ¿En los calmantes de una farmacia? .Sencillamente ¡NO! La paz de espíritu solo la puedes encontrar en el "Príncipe de paz : Jesucristo" . Aquel que oye y guarda las palabras de Jesucristo, encontró todo lo que el alma necesita. "Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo" (San Juan 16:33). La paz que da Jesucristo es una paz verdadera y dura para siempre. En El podemos confiar. El también nos dice: "Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo" (San Juan 14: 27) "Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo" (San Mateo 28:20b) Jesucristo es nuestra paz. Amén.
- Preparado por el P. Gerardo A Hands. Valencia, Venezuela " Revisado 2006
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"Den gracias al Señor por su amor, ¡por lo que hace a favor de los hombres!" (Sal 107:8)-
"¡Que Dios sea alabado en todas las cosas!". Se cuenta que esta exclamación era muy utilizada por San Juan Crisóstomo (347- 404 A.D), Obispo y Patriarca de la iglesia en Constantinopla. Fue el más distinguido predicador de los padres griegos. Su vida no fue tranquila, y mucho menos aún al fin de sus días. Fue injuriado por la emperatriz Eudoxia y por un grupo de clérigos, expulsado, perseguido y rechazado de su país, pasó necesidad y hambre, y murió lejos de los que lo amaban.
"¡Que Dios sea alabado en todas las cosas!" Fueron sus palabras también antes de morir. La pregunta que muchos se hacen es: ¿Cómo puede alguien que pasa por tantos inconvenientes y situaciones difíciles concluir su vida con una palabra de alabanza y gratitud a Dios?
¿No sería más usual quejarse y hasta reclamar a Dios por la situación por la que atravesó en su vida? La gran mayoría de las veces ocurre así. Eso es lo que por naturaleza tiende a hacer y ocurre en el ser humano. Somos muy rápidos para culpar y achacar a Dios por el mal que nos sucede con nosotros y a nuestros seres queridos, y con dificultad hacemos un recuento de las bendiciones que día a día Dios derrama sobre nosotros, empezando por reconocer el don de la vida y que podemos ver un nuevo amanecer cada mañana. Para otra gran mayoría transcurre con una indiferencia y apatía total hacia Dios. Alguien dijo, "eso es lo común para quien está muerto en vida, ni le va, ni le viene, no le da ni frío ni calor, nada de lo espiritual le interesa".
Más la pregunta sigue latente: ¿Cómo una persona tan sufrida en la vida como San Juan Crisóstomo, termina sus días de sufrimiento con palabras en su boca llenas de alabanza y gratitud a Dios? La respuesta es: porque él estuvo seguro en quien había creído y confiado el cuidado de su vida. Esa seguridad venía por la Palabra de vida que tenía presente todos los días de su vida. La Palabra de Dios también nos fortalece a nosotros en momentos de prueba. Siglos antes San Pablo afirmó: "en todo esto salimos más que victoriosos por medio de aquel que nos amó. Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente, ni lo futuro, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios.
¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!" (Romanos 8:37- 39) "Dios prueba que nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8). Dios nos amó al punto de dar a su Hijo para morir por nosotros, para darnos perdón de nuestros pecados, para darnos vida y para darnos salvación. La muerte de Cristo en la Cruz es la garantía de que Dios nos ama. Eso es verdad afirmada en su Palabra. No importa lo que vaya a suceder con nosotros en la vida.
"Den gracias al Señor por su amor, ¡por lo que hace a favor de los hombres!" Son las palabras del salmista. Sabiendo que somos amados de esta manera tan especial, tenemos motivos más que suficientes para ser agradecidos. Podemos vivir en medio de la guerra, del rechazo, la exclusión, perder la salud, los bienes, la vida… pero nadie nos puede quitar el amor de Dios que en Cristo Jesús tiene por nosotros. El invirtió lo mejor de sí en nosotros, nos dio a su propio Hijo. El lo hizo no por obligación o deber, sino por su inmenso amor. ¡Seamos agradecidos! ¡Que Dios sea alabado en todas las cosas!
¡Señor: Gracias porque en el Evangelio nos dices cuanto nos amas! Amén.
Por el Pastor Gerardo Hands. Iglesia Evangélica Luterana "El Redentor" Valencia, Venezuela." Adaptado 2006
http://www.cristianet.com/Visualizacion/Formato.asp?IDContenido=31789&IDContenidoST=68
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"Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos" (San Marcos 10: 42- 43)
Quizás la más grande tentación en la vida toda persona es la exaltación de su ego. Ser el primero en los puestos , ser halagada, recibir honores. Como queriendo demostrar que es diferente, o que es superior a otros. Esta situación se da en todo ámbito social . Queremos señalar, que el deseo del ser humano de superación y crecimiento personal no es dañino, más bien es algo loable. El problema está, cuando en el deseo de superación personal se hace en referencia negativa y de comparación a otras personas, donde se les descalifica e ignora, les excluye, y lo que predomina son los intereses personales y egoístas asociados al ejercicio de poder. A esta situación es la que nos llama la atención el pasaje del Evangelio, y el seguimiento de Jesús. I Los discípulos de Jesús discutían permanentemente quién era el más grande, importante o el mayor entre ellos. Vemos que estas discusiones se generaban siempre durante y después de cada anuncio del sufrimiento y muerte de Jesús. En cada oportunidad Jesús puso en medio de ellos o llamó a un niño o varios de ellos (9:36 y 10: 13-16 ). "El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí y el que a mi me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió" (9:37) "De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía" (10:15,16). ¿Por qué Jesús incluye a los niños en el discipulado de sus seguidores? En esta época era un escándalo. De cierta manera, hoy también lo es. Quizás nosotros responderíamos al pro qué Jesús los incluye desde nuestra percepción occidental y antropocéntrica, "Bueno los niños son humildes, no tienen malicia..." e incluiríamos en una lista lo relacionado a "cualidades" de los niños. Nada más apartado de la realidad y de ese contexto. Si lo vemos desde la perspectiva psicológica de la niñez, los niños son los más egoístas, posesivos y quieren ser el centro de atención en todo momento. Sería todo lo contrario a lo que quiere enseñar este pasaje. Jesús incluye a los niños en su mensaje no por sus cualidades personales de esto sino porque en la práctica necesitaban todo, no eran nada, eran los excluidos, "los que no tenían voz", eran vistos si eran varones como "futura mano de obra" o "potenciales esclavos en paga por servicios".Si era niña era vista como un desperdicio de tiempo, ya que no les era útil. Los niños, al igual que las mujeres, viudas, huérfanos y extranjeros, eran los que no tenían voz, eran lo más bajo, y los que no tenían quien levantara su voz y les defendiera . Los discípulos "reprendían a los que les presentaban" (10:13). Ellos también hacían exclusión. Hoy, en muchas comunidades religiosas también se les niega a los niños el acceso a los medios de gracia o Sacramentos, pensando en que el ser humano tiene que tener alguna cualidad espiritual o poner "algo de su parte o decisión personal". También existe una corriente de pensamiento que dice que los niños no necesitan de Dios porque ellos nacen sin pecado. La Sagrada Escritura afirma: "He aquí en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre" (Sal 51:3). Los niños también necesitan de Dios al igual que todo ser humano: "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gracia de Dios" (Rom 3:23). Jesús coloca en medio de sus discípulos a aquellos que no tienen voz, no porque haya algo bueno en ellos, sino porque ellos son excluidos y también necesitan de Cristo, para que sea por gracia. Toda la discusión o argumento entre los discípulos para ver quien era el más importante o que merecía por sus cualidades personales, acercamiento o parentesco con Jesús ser el mayor, se desbarata. En otras palabras, Jesús tiene que pasar por la vida de sus discípulos, calar en sus vidas y pensamientos. Ellos no comprendían el significado de ser de los suyos. Por eso aparte de conocer sus enseñanzas, Jesús los convidaba a que le siguieran , le acompañaran y caminaran con él, para que con este caminar con Jesús "Cristo fuese formado en ellos"(Gálatas 4:19). Más que asimilar un contenido doctrinal, era un experiencia de vida con Cristo a la luz de la Palabra. Pedro, uno de los discípulos, que muchos catalogarían de privilegiado por su cercanía a Jesús, mostraba claramente que no entendía el ministerio de Jesús. Era uno que quería ser también ser el mayor, quizás, pensaría él que por ser uno de los primeros llamados, tenía este derecho. Jesús en la oportunidad que lavó los pies de sus discípulos, Pedro le dijo a Jesús: "No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo" (Jn 13:8). Jesús muestra con la actitud de un esclavo o siervo cual es su propósito. Pese a que Pedro confiesa correctamente que Jesús es el Cristo (Mc 8:29) , se niega a aceptar en la práctica que el Cristo o Mesías debe ser entregado a las autoridades, morir y resucitar. Frente a la negativa permanente de Pedro de rechazar la Cruz el sufrimiento y muerte de Jesús en su primer anuncio: "Señor de manera alguna te acontezca esto" (ver 8: 31-38), Jesús, de manera enérgica y firme: "volviéndose y mirando a sus discípulos les dijo: ¡Quítate de mí Satanás! Porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres. Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere ser venir en pos de mí, niéguese a si mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará" (v.33). Estas palabras adquieren un peso mucho mayor, cuando son leídas y meditadas a la luz del contraste entre el puesto de honor y gloria que buscaban los discípulos y el propósito y voluntad de Jesús de ir a la cruz y "entregar su vida en rescate de muchos". En primer lugar, el negarse a si mismo es el escándalo para el mundo, reconocer que no es por méritos humanos que se es discípulo, sino en recibir a Cristo en la condición de necesitado, marginado y excluido como un niño que no tiene voz, que es frágil, que tiene que ser llevado, orientado, educado y protegido, porque si no es así, está en riesgo de vivir esclavizado y de muerte. "Somos mendigos, eso es verdad.." (Lutero). En segundo lugar, tomar la cruz es reconocer a la luz del Evangelio, que no es la vía egoísta de la búsqueda de gloria o mérito personal, del ejercicio del poder, éxito personal o prosperidad, o altos puestos. Esto no es lo grande en el reino, sino en saber y confiar que solo la cruz y el sufrimiento de Cristo por nosotros para nuestra justificación, es el camino del seguimiento. Esta cruz de Cristo, que es la cruz que llevó por nosotros, es también nuestra cruz. Es nuestra, porque en ella Cristo nos reconcilia con Dios " no con oro, ni con plata, sino al derramar su preciosa sangre por medio de su inocente pasión y muerte" . Hace a la Cruz nuestra por pura misericordia. En el bautismo fuimos sepultados juntamente con Cristo por "medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación en el Espíritu Santo" (Tito 3:5), encontramos perdón, vida y salvación. Es también cruz del discípulo, porque en ella es liberado del "egoísmo colectivo", siendo señal de muerte para este mundo, más es también señal de victoria de Cristo sobre los poderes y potestades que dominan este mundo. Esta cruz también es cruz del discípulo, porque Cristo les dio juntamente con él vida en abundancia al resucitar de entre los muertos. Tomar la cruz de Cristo es confiar en todo lo que hizo El por la salvación y el cuidado de sus vidas De ahí la gratitud del discípulo, traducida en servicio gozoso y amor fraternal en la comunidad, en la Iglesia y en la sociedad. El seguimiento de Jesús no es el ejercicio del poder, sino del servicio.
II
Jesús nos enseña que la verdadera autoridad o poder está en el servicio. Comentando este pasaje Bonhoeffer escribía:
"Jesús ha ligado toda autoridad en la comunidad al servicio fraternal. La autentica autoridad espiritual existe solamente allí donde se cumple el servicio del oír, del ayudar, del sobrellevar y del anunciar. Todo culto rendido al individuo que se extienda a las cualidades importantes, capacidades extraordinarias, los poderes y talentos de otro –por espiritual que sea su índole- es mundano y no tiene cabida dentro de la comunidad cristiana al contrario, la envenena. El anhelo –tan difundido en nuestros días- de tener "figuras episcopales", "hombres sacerdotales", "personalidades plenipotentes" mana con harta frecuencia de la enfermiza necesidad espiritual de admirar a hombres de crear la autoridad humana visible por parecernos demasiado humilde la auténtica autoridad del servicio. Nada contradice con más vigor que el Nuevo Testamento en su descripción del obispo (ITim 3:1 sgtes.) Nada se encuentra allí del encanto de dotes humanos, de las brillantes cualidades de una personalidad espiritual. El obispo es el hombre sencillo, sano y fiel en fe y vida, que ejerce rectamente su servicio a la comunidad. Su autoridad está basada en el cumplimiento de su servicio. Nada hay de admirable en el hombre en sí. en último término la manía de conquistar una autoridad no legítima siempre acabará por tratar de establecer alguna relación directa, alguna atadura humana dentro de la Iglesia. La autoridad auténtica sabe que todo proceder es nefasto, ante todo en asuntos relacionados con la autoridad sabe que únicamente puede mantenerse al servicio de Aquél que posee la única autoridad. La legítima autoridad está atada en el sentido más severo a la palabra de Jesús: "Uno es vuestro Maestro, el Cristo y todos vosotros sois hermanos" (Mat. 23:8) La comunidad no necesita de de personalidades brillantes, sino de fieles servidores de Jesús y de los hermanos. Y no le faltan los primeros sino estos últimos. La comunidad entregará su confianza tan solo al sencillo servidor de la palabra de Jesús por saber que así no será guiada por sabiduría humana y vanidad humana, sino por la palabra del Buen Pastor. El problema de la confianza espiritual que tan estrecha relación guarda con el problema de la autoridad, encuentra su solución en la fidelidad con que la persona se ponga al servicio de Jesucristo pero jamás en los dones extraordinarios de que dispone. Autoridad pastoral sólo podrá hallar aquel servidor de Jesús que no busca su propia autoridad aquél que, inclinado él bajo la autoridad de la Palabra, es hermano entre hermanos"
Jesús es el primero quien nos fortalece y conduce como hijos suyos a servirle a El y a nuestro prójimo. Sólo en El podemos caminar en esta verdad, en la sencillez, confiando y descansando en Su Palabra. Solo a El podemos ir y descansar en la Palabra del Buen Pastor. Que el Señor por medio de su Palabra nos mantenga siempre en esa visión. Amén.
NOTAS
1- Los hombres de la casa eran sus amos. "la mujer, igual que el esclavo no judío y el niño menor, tiene a un hombre como dueño" Qid. 30b Billerbeck, III, 552. Joachim Jeremías. Jerusalén en tiempos de Jesús. Ed Cristiandad. Madrid. 1985.p. 386.
2- Esta antigua herejía semi-pelagiana está aún presente en muchos grupos religiosos.
3- Pedro reconocería la dimensión de lo que Jesús le estaba enseñando, sólo cuarenta días después de la resurrección y luego en Pentecostés.
4- En este pasaje se establece bien el contraste entre la gloria y la cruz. Frente a la "Teología de la Gloria" que los Entusiastas exaltados pregonaban que establecía el éxito, el reconocimiento y la gloria personal, Lutero enfatizaba tomando como referencia la Escritura la "Teología de la Cruz". Hoy vemos tanto en la teología como en las praxis de muchas prácticas de comunidades religiosas este énfasis antibíblico en el éxito, los números, la prosperidad y la gloria...
5- Catecismo Menor Martín Lutero. Explicación del segundo Artículo del Credo. Concordia St. Louis. Mo 1961.
6- Vida en Comunidad . Editorial La Aurora. Buenos Aires.1966 p. 108-110
www.selah.com.ar/new/VerRecurso.asp?CodigoDeItem=3485
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